SEXO VS MORTEM

Soy una mujer suspendida entre el cielo y el abismo, entre la luz que hiere y la oscuridad que cobija; entre la viudez que me nombra y la desnudez que me revela.
Llegué como fui creada, y así mismo me voy…

Aquí reposan las llaves con las que irrumpiste en mí:
las tomaste sin vergüenza, con una vehemencia de sombra, sin un gramo de compasión.

Mi cuerpo fue tu prisión preferida,
una celda negra, húmeda y hostil, moldeada a la medida de tus intenciones.

Me dejaste sin rostro,
porque me impusiste mil rostros a la fuerza.
Mil veces me borraste entre tus mil vejámenes.

Hoy visto de luto, no por ti,
sino por las partes de mí que esta vida arrancó sin permiso.

Camino, aún,
pero mi alma —desmembrada y lúcida—
se ofrece al mundo como un testimonio
de lo que la sociedad prefiere no ver.